Contraloría advierte sobre posible nuevo cartel para desangrar el sector salud

De CGR

Un informe del ente de control indica que el número de pacientes con Morquio Tipo A, enfermedad de alto costo, incrementó 157% de un año a otro, con lo que también aumentó el número de recobros. En ocasiones, estos tratamientos no se prestaron pero sí se cobraron al sistema de salud.

Foto: Contraloría General de la República

El cartel de los enfermos mentales en Sucre y el cartel de la hemofilia en Córdoba, son solo algunos de los casos de corrupción en el sector salud que han destapado las autoridades. Esta semana la Contraloría General abrió un proceso de responsabilidad fiscal por lo que sería un nuevo caso de desangre de los recursos de la salud de los colombianos, se trata de una serie de irregularidades en la distribución de Vimizim, un medicamento de alto costo.

Un informe del ente de control evidenció que se están prestando tratamientos sin prueba genética, recobros sin prestación del servicio y servicios a pacientes inexistentes. El Vimizin es el único tratamiento para el síndrome de Morquio es una enfermedad rara que genera anormalidades musculoesqueléticas severas, baja estatura, problemas cardíacos y respiratorios, así como pérdida auditiva y de visión.

De acuerdo con la Contraloría, se estaba prescribiendo este medicamento de alto costo, sin que se hubieran realizado la prueba genética que confirmara la existencia del Síndrome de Morquio. “Frente a esto se encuentran múltiples EPS, las cuales en este momento hacen parte de un ejercicio de gestión fiscal por parte de la Contraloría”, dice el informe.

Además, la Contraloría reveló que se han realizado pagos de recobros, donde una vez confrontados con fuente externas, se evidencia que no hubo prestación del servicio, es decir, no se suministró el medicamento pero sí pidieron que se los reembolsaran. Para este caso, la CGR realiza una operación automatizada de búsqueda de registros coincidentes con fuentes externas, verificando la asistencia del paciente a un centro de infusión y su correspondiente suministro de medicamento.

Otro ejercicio, por ejemplo, donde se determina un recobro que no debió ser pagado: es un bot de consulta en la web que identifica un paciente por recobros por valor de $887.481.592 que no se encuentra en la BDUA – Base de Datos Única de Afiliados del Sistema General de Seguridad Social en Salud, pero fueron pagados a su respectiva EPS.

Sin embargo, la situación con el Vimizin no es nueva, desde que el Invima le dio el registro sanitario en 2016 comenzó a incrementar el número de pacientes con Morquio. De 2016 a 2017 la cifra de pacientes se incrementó en 167%, de 27 a 72 pacientes. Otra cifra que evidencia el extraño incremento de casos de Morquio es que la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) pasó de recibir cobros de las EPS por cerca de $8.000 millones, en 2016, a $49.300 millones, en 2017, por concepto de este medicamento.

Para el consultor en salud, dr. Carlos Felipe Muñoz, las cifras que reportan las EPS de pacientes en Colombia es alto comparado con otros países. Explicó que los estudios de “prevalencia puntual” la sitúan entre un caso por cada 600.000 habitantes a un caso por cada 1.872.000. “Si tomamos estas cifras como el límite inferior y superior de lo que debería ser la prevalencia puntual en Colombia, los recobros deberían haber correspondiendo a un número de pacientes que podía variar entre 12 y 37, no 72 como se reporta“, dice.

Cifras de la Contraloría reveladas por Caracol Radio, reafirman lo planteado por el doctor Muñoz, dado que revelan que Medicarte hizo 131 recobros en 2016, mientras que un año después hizo 429. De un año a otro, Audifarma pasó de 14 recobros a 311 y la Cooperativa Epsifarma pasó de sólo 8 recobros a 82 en el año siguiente. Además precisan que Audifarma y Medicarte  son dueños de varias IPS que diagnostican, prescriben y aplican el medicamento.

Cada paciente adicional representa una carga importante de recursos para el sistema de salud, dado que el Vimizin suele venderse en frascos de 5 mililitros y el precio promedio es de $2’592.000. Cifras del fabricante de este medicamento, Biomarin, indican que un paciente que sea tratado con Vimizin en Colombia puede costar al sistema hasta $1.200 millones de pesos al año.

Para la Contraloría, en el caso de los recobros la Adres falló en una regla básica de validación de recobros, “estableciendo una inconsistencia: debió ser glosado y no pagado”.

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