¿Armenia, Quindío, el ocaso de un milagro?

Aunque la situación no es la mejor, no todo está perdido para la ciudad, pues el tesón y el empuje de su gente inicia a dar muestras de un alzamiento a viva...

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Aunque la situación no es la mejor, no todo está perdido para la ciudad, pues el tesón y el empuje de su gente inicia a dar muestras de un alzamiento a viva voz

Por: alejandro londoño ramirez | enero 09, 2020

Foto: Lipex04 – CC BY-SA 4.0

Viajar a la capital del Quindío para mí es mucho más que un asunto de ocio vacacional; es una posibilidad para reencontrarme con mis raíces y las primeras experiencias de vida brindadas por una tierra que, pese a las vicisitudes y falencias actuales, aún conserva ese encanto reflejado en el verde de sus montañas, en el cálido clima que cobija sus días, en la acogedora cercanía de su territorio y en la resiliente actitud de sus habitantes frente a las adversidades naturales y políticas especialmente, que han llevado de manera paulatina al ocaso de la que alguna vez fuera considerada la ciudad milagro de Colombia.

Así pues, y anteponiendo un espíritu crítico, de responsabilidad ciudadana y participativa frente a la construcción de opinión pública, la intención de la actual columna es la de denotar una serie de temáticas de alto impacto, que han afectado la ciudad de Armenia, su desarrollo sostenible, su posicionamiento a nivel regional y nacional, el quehacer político, social y económico de sus habitantes y por supuesto, la credibilidad en las instituciones públicas, y en quienes conducen sus distintos lineamientos. Ahora bien, podría aducirse que las problemáticas que afectan a la capital de los quindianos, se encuentran sustentadas en gran medida por el nefasto manejo político-administrativo, de alcaldes y gobernadores que vieron en la ciudad, un fortín electoral a partir del cual usufructuar sus propios intereses, saciar sus ansias de poder y horadar el interés político de sus ciudadanos, para así convertirse en actores hegemónicos de las dinámicas políticas que surcan los planos de la legalidad, como los de la ilegalidad.

Aunado a ello, los bajos porcentajes con los cuales se designó el primer cargo de elección popular de la ciudad; según datos de la Registraduría Nacional, a través del acta parcial de escrutinio municipal (E26) del 01 de noviembre del 2019, dan cuenta, primero, que la elección de José Manuel Ríos, obtenida con tan solo 29.078 votos, representa un estrecho margen del 24.31% frente a un total de votos válidos suscritos para la ciudad de 119.634; y segundo, que el ahondamiento de fenómenos políticos nocivos para el componente democrático, como lo es la apatía apolítica y el desinterés que se tiene por lo público, continúan en aumento y reflejándose en este tipo de contiendas electores. Es más, los márgenes y fallos políticos citados previamente, pueden ampliarse si tiene en cuenta que el potencial electoral para la ciudad, según cifras de la Registraduría, era de 258.953 votantes aproximadamente; lo que deja al actual mandatario, con un marco de legitimidad que oscila en un 11.52% si se toma como referencia, el total de votos logrados por éste en la contienda electoral.

De igual manera, los amplios márgenes de abstención y el progreso significativo del voto en blanco, que registró un total de 21,336 votos y logró acortar la diferencia a un mínimo de 7.742 sufragios en relación al porcentaje con el cual fue elegido el alcalde de los cuyabros, puede constituirse en una prueba del vacío institucional que atraviesa la ciudad, de la falta de legitimidad que gravita sobre algunos dirigentes políticos y de un importante despertar ciudadano, frente al paulatino trabajo de destrucción y credibilidad política, ejecutado por administraciones como las: David Barros Vélez (2005-2007), Ana María Arango (2008-2011), Luz Piedad Valencia (2012-2015) y Carlos Mario Álvarez (2016-2019); por citar algunos ejemplos, que paradójicamente también,  consolidan y grafican una decadente línea temporal.

También es importante reseñar que el hecho de que la ciudad haya contado con 5 alcaldes para el 2018, y que el Departamento del Quindío se haya posicionado como el segundo con más autoridades vinculadas a hechos de corrupción entre los años de 2016 y 2018, según informe “así se mueve la corrupción” liderado por transparencia por Colombia y monitor ciudadano; permite inferir que en esta vorágine de malversación, inadecuadas prácticas políticas y electorales, y bajos niveles de gobernabilidad; el desarrollo de obras de interés público como son las llevadas a cabo sobre la carrera 19, la antigua estación del ferrocarril, los cierres parciales y el derrumbamiento de Instituciones Educativas fundamentales para la formación de ciudadanía y de ciudad, pasen a segundo plano, cuando la prioridad es la defensa de intereses particulares en los estrados judiciales y administrativos y no la gestión eficiente de la política, como una herramienta fundamental para la atención de las distintas demandas que requiere la ciudad.

Así mismo, y aunado a las anteriores falencias y problemáticas, la carencia de un direccionamiento estratégico, la falta de organización administrativa, los bajos porcentajes de ejecución, los agudos índices de desempleo, que ubican a la ciudad en un deshonroso quinto puesto; la puesta en marcha de un eficiente Plan de Ordenamiento Territorial y por supuesto, el deterioro paulatino de la infraestructura de la capital del departamento del Quindío, hacen de ésta, una ciudad que se debate entre el gris de sus ajadas calles, la maleza que cubre sus espacios públicos y el establecimiento de amplias franjas periféricas, no solo en su sentido geográfico, sino en todo el acontecer socio-político, económico, de exclusión y desigualdad  que ello representa.

Finalmente, sobra decir que no todo está perdido para la ciudad de Armenia, pues el tesón y el empuje de su gente inicia a dar muestras de un alzamiento a viva voz que recuerda y mantiene vigente la idea de por qué Armenia es la ciudad milagro de Colombia.

Posdata. Un reconocimiento personal para una mujer que considero representa todo el empuje y la gallardía del pueblo cuyabro: Julieth Tejada Gil.

Fuente y texto: Las 2 Orillas

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