El fiscal Barberi admite que solicitó que las esquelas se elaboraran en la imprenta del Comando General, para hacerle el favor a su esposa y por su cercanía con varios generales (a los que menciona) y con la institución. Además, porque a la secretaria de la Comisión de Inteligencia le parecían de mejor calidad.
Antes de ser fiscal, Barberi llegó al rango de capitán del Ejército, donde hizo cursos de paracaidismo, inteligencia y derechos humanos, entre otros. Luego saltó a la Armada, en 2005, donde entrenó a Fuerzas Especiales y culminó el curso de capitán de navío.
EL TIEMPO se comunicó con el fiscal Ricardo Bejarano, quien aseguró que denunció a Barberi porque era su deber como funcionario público.