Mujer asegura que médico le destruyó los senos por una mala cirugía, ‘’mis pezones ya estaban muertos”, recordó Angie.

“Un espejo se convirtió en mi peor enemigo”, comentó Angie Arroyave Barragán.

Foto portada :

Angie Tatiana Arroyave Barragán, de 20 años, es una santandereana a quien hace diez meses la vida le cambió por completo.

 

La joven se sometió a una cirugía estética con el fin de “mejorar mi calidad de vida”, pero los resultados terminaron por ocasionarle una depresión y problemas legales con su cirujano.

“El 16 de junio del 2020, yo me operé con el doctor Camilo Reyes para hacerme una mamopexia con implantes”, relató la joven.

El procedimiento estético que se quería realizar consiste en un levantamiento de senos (que se puede hacer con o sin implantes), y que, además, elimina grasa y modifica el tamaño de las mamas.

“Yo tenía los senos grandes, pesados y caídos. Amamanté a mi hija y después me quedaron así”, explicó.

Aseguró que llegó al médico por recomendación de una amiga, quien se operó y no tuvo complicaciones con su procedimiento. Además, comentó que le daba seguridad saber que el médico Reyes pertenecía a la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica.

Pero lo que pensó que sería algo bueno se convirtió en un proceso largo y traumático para ella.

“El día en que me operé todo parecía normal, pero luego de la primera revisión uno de mis senos comenzó a drenar sangre”, comentó.

En medio de su incertidumbre la joven le preguntó a Reyes si lo que estaba sucediendo era normal, a lo que él, según ella, le respondió que sí y le recomendó comprar una crema.

Sin embargo, el medicamento parecía no estar funcionando, pues, dijo Angie, el dolor y el sangrado continuaban. El médico le dijo que se dirigiera de urgencia a la clínica estética Alba Serrano, de Bucaramanga, ya que, al parecer, la cirugía estaba presentando complicaciones.

Desde ese momento la situación comenzó a agravarse. “El médico me dijo que me tenía que hacer una segunda intervención, me dijo que en mis pezones se estaba presentando un cuadro de necrópsis”, comentó.

Luego de la segunda cirugía las indicaciones a la joven fueron: en dos días limpiar el vendaje y empezar a asistir a una cámara hiperbárica.

La madre de Angie decidió llamar al médico para preguntarle por qué no había sido hospitalizada su hija o por qué no le enviaba a su casa un profesional que estuviera pendiente de ella.

Así las cosas, el médico envió a un enfermero para que canalizara a la joven, ya que durante esos días había tenido un poco de fiebre. Además, empezó a ir a la cámara hiperbárica para continuar su tratamiento.

“Todos me decían que ya estaba mejorándome, pero eso era mentira, mis pezones ya estaban muertos”, recordó Angie.

Luego de una semana de iniciar sus sesiones en la cámara hiperbárica, el médico le anunció que realizaría una tercera intervención. “Me dijo que iba a tratar de hacer todo lo posible por salvarme las areolas, pero, de no ser posible, me iba a tener que hacer injertos de piel en la zona”.

Luego de esta última intervención, “cuando me desperté no estaba el doctor, sino una enfermera que me dijo: ‘Angie, lo lamentamos mucho, no pudimos salvarte las areolas. Pero mira, te hicimos una abdominoplastia, te quitamos un gordito, y tus senos van a mejorar pronto’’, comentó.

Tras la tercera intervención, empezó a ir a controles con el doctor, quien le dijo que “solo él podía limpiarme las heridas. Pero cada cita debía esperar casi dos horas para que me atendiera”.

La joven dejó de asistir al consultorio de Reyes cuando él le dijo que su seno iba a quedar sin forma y que ya nada podía hacer para salvarlo.

En ese momento cientos de preguntas rondaban en su cabeza: pensó en su pareja, en su familia, en su vida.

Angie contó que su pareja la abandonó, que su padre ya no le habla y que muchas personas le han dado la espalda.

“Todo lo que pasó fue mi culpa”, dijo. Y ese sentimiento de culpabilidad ha hecho que sea necesario que busque ayuda psicológica. Le diagnosticaron depresión.

“El doctor nunca se contactó conmigo, no se preocupó por mi estado de salud, nunca me dijo ‘Angie, ¿cómo vas?, ¿cómo te sientes?’. Jamás lo hizo”, puntualizó.

No tuvo un asesoramiento psicológico profesional por parte del consultorio durante los meses de recuperación. Y ha tenido que cambiar de representante legal porque la primera abogada no lograba avanzar ni darle respuestas.

“El médico dice que lo que yo estoy haciendo es calumnia y que me va a demandar. También me han llegado mensajes diciendo que voy a recibir una demanda civil, y me dijeron que me iban a ‘chuzar’ el celular para estar pendientes de mis llamadas y mis mensajes”, aseguró Angie.

A la joven le ha afectado el daño físico, pero, dijo, también la actitud del médico, a quien “no le importó mi caso”.

“Pensamos que si nos vamos a hacer algo vamos a quedar muy bonitas, pero por el afán no analizamos quién nos va a atender. Yo cuento mi historia para que más mujeres escuchen y no tengan que pasar por el mismo dolor que yo, pues ahora un espejo se convirtió en mi peor enemigo”, sostuvo.

Además de las afectaciones a su salud mental, Angie tampoco puede levantar sus brazos con normalidad.

 

“Yo me siento peor que si tuviese un cáncer de mama, porque si quitamos el implante no se alcanzan a imaginar cómo va a quedar de deforme mi seno”.

Foto:

La joven interpuso una demanda, en octubre del año pasado, por lesiones personales y pérdida anatómica o funcional de un órgano o miembro (como se estipula en el artículo 116 del código penal colombiano) contra el médico Camilo Reyes.

Según ella, tomó esta decisión “por una mala praxis del médico. Tengo todos los documentos y pruebas para defender mi postura”.

El día de la audiencia de conciliación (el pasado 20 de abril), el doctor no llegó. Quien asistió fue su abogada.

“Él no se presentó, la que estaba allá era la abogada. Cuando yo pasé a dar mi declaración a él lo llamaron por teléfono (supuestamente estaba de viaje fuera del país). Cuando tuvo que defenderse dijo que él ‘había realizado un buen procedimiento’ y que no se iba a hacer cargo de ninguna de las acusaciones”.

Esa actitud, dijo Angie, desencadenó una mayor desestabilidad en su vida.

En la actualidad, el caso no ha tenido avances. Según comentó la joven, desde la audiencia de conciliación “no ha pasado nada más, nadie se ha contactado conmigo después de eso”.

El médico a quien Angie demanda es Camilo Reyes, un cirujano que, según su página oficial, tiene más de 13 años de experiencia.

Reyes hace parte de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y es miembro de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica.

Vale destacar que protagonizó uno de los primeros escándalos de ‘colados’ cuando las vacunas contra el covid-19 comenzaron a llegar a Colombia: fue investigado porque recibió una dosis antes de tiempo, pues, si bien cuenta con un título de médico, no hacía parte del personal de primera línea con prioridad en ese momento.

Este medio intentó comunicarse con Reyes para conocer su posición respecto al caso de Angie, pero no fue posible obtener una respuesta de su parte. Antes, él mismo le había dicho a otros medios que no iba a hablar sobre el tema.

“No, no voy a dar declaraciones acerca de este caso, todo con mi abogado”, fueron las palabras de Reyes a ‘Oro Visión’.

Lo que sí ha hecho es publicar en sus redes información sobre injuria y calumnia. Sobre esto, Angie recordó que el doctor “me hizo llegar un a petición pidiéndome que me retractara por denunciarlo”.

Fuente, imágenes : tomados de

Related posts

Con Red Salud, Armenia da un paso histórico en la lucha contra el cáncer infantil con la apertura del primer consultorio dorado del departamento

Así será la atención primaria de Red Salud estas dos semanas en Armenia

Clínica San Rafael fortalece la atención cardiovascular en el Quindío con la inauguración de su servicio de Hemodinamia