El mandatario, Roberto Jairo Jaramillo, asegura que hoy se trabaja en el fortalecimiento de la red hospitalaria y en la atención humanitaria con recursos de regalías. Tras la pandemia, el objetivo es cimentar las nuevas bases del enfoque turístico, sector clave para el departamento. En el Quindío van 84 casos del nuevo coronavirus
Foto portada: Tomada del Espectador
Hay 40 unidades de camas UCI con respirador, y con el Ministerio de Salud se gestionaron 72 ventiladores más. Con recursos de las regalías, en el hospital La Misericordia, en Calarcá, se acondicionarán 20 camas de cuidado intermedio y cuatro de intensivo.
Hemos logrado entregar caretas, cabinas de aislamiento, tapabocas, alcohol antiséptico y otros elementos a médicos y enfermeras de los 12 municipios del departamento. Igualmente, venimos apoyando algunos emprendimientos regionales para la producción de máscaras y tapabocas especializados, entre otros. La Gobernación suscribió un contrato por alrededor de $800 millones para atender lo inmediato en bioseguridad, del cual, a la fecha, solo se ha ejecutado un poco más de $400 millones.
El Ministerio de Hacienda ha certificado $23.000 millones. Con ese dinero se avanza en dos líneas: en el fortalecimiento de la red hospitalaria, que incluye cuatro proyectos por $11.000 millones en atención a la emergencia. Y por otro lado, en la atención humanitaria, con la entrega de paquetes alimentarios y la reactivación de algunos sectores productivos, con recursos por $12.000 millones.
Se han comprado y repartido por el departamento 5.500 unidades de tapabocas N-95 y 350 con válvula, 5.200 batas desechables, 110 trajes de bioseguridad y 800 de protección, entre otros.
Quindío y sus municipios radicaron el Plan de Desarrollo 2020-2023 en el tiempo indicado por la ley, es decir, el 30 de abril. Y para efectos de atender la emergencia sanitaria y el escenario poscovid-19, se priorizarán asuntos cruciales como el fortalecimiento de la red hospitalaria, seguridad alimentaria y autoabastecimiento, atención psicosocial y procesos de convivencia social de la población, reactivación económica y prevención del riesgo.
El departamento sí está comprometido con la implementación del Acuerdo de Paz. Sus elementos están inmersos en las líneas estratégicas, sectores y programas de nuestro plan. Sin embargo, hay que reconocer que ese tipo de intervenciones previstas para la construcción de la paz territorial no pueden ser implementadas de forma homogénea en todos los territorios. Por ejemplo, el Eje Cafetero no tiene municipios PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial), y solo algunos municipios Zomac (Zonas más Afectadas por el Conflicto Armado), donde se cuentan Salento, Pijao y Génova, que tienen muy pocos beneficios o ayudas. En diálogo con los actores sociales, nos dicen que es importante hacer más visible la perspectiva del Acuerdo en los instrumentos del plan y así lo haremos en la versión final de la ordenanza que salga de la Asamblea Departamental.
Contamos con el PAT (Plan de Atención Territorial). La Gobernación no ha dejado en ningún momento de atender a la población víctima y venimos avanzando en su cumplimiento.
Desde la Secretaría de Turismo venimos trabajando en un plan poscrisis, que busca la reactivación de este sector, con una oportunidad para repensarlo. Buscamos promocionar el departamento como destino de naturaleza y experiencia, avistamiento de aves, ciclorrutas, ciclopaseos y ruta de caminantes. Con esta focalización de acciones en el clúster turístico y con una intensa campaña de posicionamiento en los ámbitos regional, nacional e internacional, esperamos recuperarnos del impacto de la crisis por el COVID-19 y cimentar nuevas bases del enfoque turístico.
Fuente: El Espectador