“El gobierno del Quindío, en mi condición de gobernador y como hijo de esta tierra, con mi familia y con todos los quindianos que la amamos, tenemos la obligación de proteger y trabajar para que al Valle de Cocora se le respeten sus derechos” dijo el gobernador Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas, al celebrar el fallo judicial que declara esta zona como sujeto de derechos y obliga a la implementación de una agenda interinstitucional para que ese propósito se cumpla.
Expuso el mandatario que en su caso y el de su familia, existe un compromiso mayor, pues fue su señor padre Guillermo Jaramillo Palacios, quien impulsó como congresista la Ley 61 de 1985 mediante la cual se declara la Palma de Cera como árbol nacional de Colombia. Por lo anterior explicó, que él como todos los quindianos, debemos estar complacidos con el fallo dado a conocer y que la importancia que tiene ese escenario natural para la vida en la región exige ir más allá, motivo por el cual desde el gobierno seccional se ha planteado que haya claridades exactas sobre las competencias en el cumplimiento de esta orden judicial.
“Quién hace qué, cómo vamos a defender y cómo nos comprometemos desde el municipio de Salento, la Gobernación del Quindío, la EPA, la CRQ, el gobierno nacional…así que queremos saber las competencias que cada uno tiene para defender este patrimonio que nos hace estar orgullosos” explicó Jaramillo Cárdenas, al indicar que la necesidad es que se cuente con los actores reales y que las decisiones que se tomen y la labor que se despliegue, convoquen la unidad y el consenso de todos los quindianos porque este es un patrimonio de vida colectivo. “Hoy más que nunca tengo la camiseta puesta para hacer defender y hacer latir como nunca el corazón de Colombia” puntualizó el ejecutivo seccional.
Frente al fallo emitido por el Tribunal Superior del Distritito Judicial de Armenia, que declara el Valle de Cocora como sujeto de derechos, la activista y abogada Johanna Suárez Montejo, explicó que aunque presenta ciertos vacíos que requieren delimitación en cuanto a cuáles son las verdaderas competencias de todos los actores, debe entenderse como un llamado al trabajo conjunto, en el que es necesario establecer los límites y los parámetros claros para generar una defensa real y verdadera del territorio.
“Sin duda alguna, Cocora tiene su magia, su encanto y una total gratitud para el mundo. Este fallo es el reconocimiento a un trabajo que se ha realizado en el departamento por defender el corazón de Colombia. Se debe convocar a una mesa de trabajo en la que estén todos los actores involucrados, un lineamiento de defensa conjunta donde se establezca cuál es la capacidad real de carga, los polígonos de protección y las acciones que nos van a llevar a la defensa del territorio”, puntualizó