En el caso de Colombia, la impunidad en crímenes contra periodistas es una de las mayores amenazas a la libertad de prensa y sigue siendo uno de los países de la región donde más se genera autocensura y persecución contra los comunicadores.
Foto tomada del Tiempo: Lidia Brito, directora regional de Ciencias de la Unesco para la región de América Latina y el Caribe.
En 2019, la región tuvo el 40 % del total de asesinatos del mundo. Hoy, un día para levantar la voz.
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La prensa y los periodistas, no solo son la clave para que las sociedades democráticas tengan acceso a la información; también son una de las piedras angulares de la transformación y el cambio de comunidades enteras.
Por eso, la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida el 18 de diciembre de 2013, aprobó la fecha del 2 de noviembre para recordar que hay centenares de crímenes cometidos contra periodistas en la impunidad. El día es también un homenaje a los periodistas franceses Ghislaine Dupont y Claude Verlon, asesinados en esa fecha de 2013, en Kidal (norte de Malí), cuando hacían un reportaje para Radio Francia Internacional.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha recordado que, si no se protege a los periodistas, “nuestra capacidad para mantenernos informados y adoptar decisiones fundamentadas se ve gravemente obstaculizada. Cuando los periodistas no pueden hacer su trabajo en condiciones de seguridad, perdemos una importante defensa contra la pandemia de información errónea y desinformación que se ha extendido por Internet”.
En el caso de Colombia, la impunidad en crímenes contra periodistas es una de las mayores amenazas a la libertad de prensa y sigue siendo uno de los países de la región donde más se genera autocensura y persecución contra los comunicadores.
EL TIEMPO habló con la Directora Regional de Ciencias de la Unesco para la región de América Latina y el Caribe, Lidia Brito, sobre la situación de la prensa en el hemisferio y los desafíos que enfrenta, de cara a la crisis desatada por la pandemia del covid-19.
La libertad de prensa en el mundo está en un momento complejo, ¿Cómo resumiría el panorama general a nivel global?
La pandemia de covid-19 ha puesto de relieve los problemas que enfrenta la libertad de prensa en todo el mundo. Las agresiones contra la diversidad del periodismo, la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas siguen siendo motivo de gran preocupación.
Por otra parte, esta crisis también ha dejado en evidencia el valor que implica un periodismo confiable y el acceso a información verificada. Ahora más que nunca, las personas confían en las noticias para comprender lo que sucede en sus países y, por lo tanto, aprecian el valor de los medios de comunicación libres e independientes que sirven como una fuente clave de información creíble y que salva vidas durante esta crisis de salud global.
¿Cree que en la región tenemos mayor libertad para informar hoy?
Trabajamos para que eso suceda. Sin embargo, desde 2012 hasta la actualidad, debido a la escalada de violencia contra periodistas, el acoso legal y el trato cada vez más hostil a los medios privados e independientes por parte de líderes políticos de algunos países, la inseguridad y autocensura de los medios en América Latina y el Caribe se ha profundizado.
En 2019, el mayor número de ataques mortales ocurrió en América Latina y el Caribe, lo que representó el 40 por ciento del total de asesinatos registrados en todo el mundo
Desafortunadamente, la región es insegura para los periodistas. En 2019, el mayor número de ataques mortales ocurrió en América Latina y el Caribe, lo que representó el 40 por ciento del total de asesinatos registrados en todo el mundo; seguida por la región de Asia y el Pacífico con el 26 por ciento de los asesinatos.
Sin embargo, también es importante señalar que, en los últimos años, en respuesta a estas preocupaciones, varios países en la región han sido testigos de la consolidación del acceso a la información pública, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la seguridad de los periodistas. El Sistema Interamericano ha establecido una amplia estructura legal en respuesta a esta tendencia, y la mayoría de los países latinoamericanos han realizado grandes esfuerzos para adecuar sus leyes a esta estructura. El papel de la Unesco es ayudar a los Estados miembros a garantizar que estas reformas se ajusten a las normas y recomendaciones internacionales.
La crisis por el Covid-19 le ha traído nuevos retos a la prensa mundial ¿Qué obstáculos han identificado ustedes para los periodistas en medio de esta ‘infodemia’ generada por las fake news?
Sí, como casi todos los países del mundo han sido infectados por el último coronavirus, también ha habido una difusión masiva de contenidos no verificados que se propagaron tan rápido como el virus.
Los periodistas de todo el mundo enfrentan desafíos profesionales sin precedentes, que van desde la transición a la cobertura de salud para quienes no tienen una especialización previa, hasta el mantenimiento de su propia protección de salud, mientras intentan contrarrestar la propagación de información errónea y desinformación.
La libertad de expresión y la libertad de prensa también se han visto limitadas por las legislaciones propuestas para contrarrestar la desinformación o las “noticias falsas”. Estas leyes exponen a los periodistas a un riesgo de persecución, a menudo simplemente por cuestionar o reflejar debates políticos.
Por otro lado, el periodismo profesional, con la publicación de hechos verificados y opiniones informadas, ha brindado a las personas una alternativa a la desinformación y ha ayudado a refutar las falsedades. El periodismo profesional nos ayuda a monitorear lo que creemos que sabemos y lo que no sabemos con certeza. También colabora a rastrear la evolución de la ciencia sobre el virus, y sobre la prevención y el tratamiento, y las respuestas políticas que se están adoptando.
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¿Cree que el periodismo ha perdido credibilidad en medio de las crisis políticas y de salud que enfrentamos?
Como mencioné anteriormente, creo que el valor de los medios de comunicación y el acceso a información verificada ha pasado a primer plano debido a esta crisis. Los medios de comunicación libres e independientes actúan como una fuente clave de conocimiento confiable y que salva vidas y ayudan a las personas a reconocer y refutar las mentiras de la desinformación. Sin embargo, es cierto que es una batalla compleja y difícil, como diria Mark Twain, una mentira puede viajar por medio mundo mientras la verdad está poniéndose los zapatos.
Cómo podemos rodear al periodismo, pero sobre todo a los periodistas?
Se pueden encontrar una serie de recomendaciones clave en el Plan de acción de las Naciones Unidas para la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad y en el indicador SDG.16.10.1.
Yo diría, establecer mecanismos para monitorear ataques contra periodistas y programas de protección, unidades nacionales y grupos de trabajo, así como fortalecer las capacidades de actores clave como los operadores legales y judiciales. Por ejemplo, desde 2013 hasta la fecha, la Unesco ha capacitado a más de 17.000 jueces y otros actores judiciales sobre el sistema legal y los estándares internacionales relacionados con la libertad de expresión, el acceso a la información pública y la seguridad de los periodistas, 15.000 de los capacitados eran de América Latina y el Caribe. Consideramos que estos actores son socios fundamentales para lograr nuestro mandato de promover y defender la libertad de expresión, la libertad de prensa y garantizar la seguridad de los periodistas y abordar la cuestión de la impunidad.
La impunidad en casos de crímenes contra periodistas es uno de los mayores desafíos para los estados y la justicia. ¿Tienen cifras o datos que nos puedan dar un panorama actual?
Sí, es muy preocupante: 9 de cada 10 asesinatos de periodistas siguen sin resolverse.
En 2018-2019, la Unesco registró un total de 156 asesinatos de periodistas en todo el mundo. En general, durante la última década, un periodista ha sido asesinado cada cuatro días, en promedio. El año 2019 muestra el número de muertes más bajo registrado por la Unesco en la última década, con 57 muertos.
”Sin embargo, en 2020 se registró una ligera disminución en la tasa de impunidad, con 13 por ciento de los casos en todo el mundo notificados como resueltos, en comparación con el 12 por ciento en 2019”
Sin embargo, en 2020 se registró una ligera disminución en la tasa de impunidad, con 13 por ciento de los casos en todo el mundo notificados como resueltos, en comparación con el 12 por ciento en 2019 y el 11 por ciento en 2018.
En 2020, el 71 por ciento de los Estados Miembros respondió a la solicitud de la Directora General sobre el seguimiento judicial de los asesinatos de periodistas, lo que supuso un aumento del 10 por ciento en comparación con el año anterior.
La mayoría de los periodistas fueron asesinados en países sin conflictos armados:
En 2018-2019, 89 periodistas fueron asesinados en países sin conflictos armados (54 en 2018 y 35 en 2019). El número de muertos en países con conflictos armados fue de 67 (45 en 2018 y 22 en 2019).
En nuestro hemisferio, ¿qué países siguen presentando los mayores casos de amenaza y asesinato contra periodistas?
Las cifras varían de un año a otro, sin embargo, durante la última década México, Colombia, Honduras y Brasil, han sido motivo de gran preocupación en la región, ya que registran el mayor número de asesinatos de periodistas, según las estadísticas presentadas por el Observatorio de Periodistas Asesinados. Esta es una base de datos en línea que proporciona información sobre el estado de las investigaciones judiciales, sobre cada asesinato de un periodista o trabajador de los medios, registrados por la Unesco desde 1993, con base en información proporcionada por el país en el que se produjo el homicidio.
¿Las mujeres periodistas seguimos corriendo los mayores riesgos?
Sí. Por ejemplo, el acoso en línea de mujeres periodistas ha aumentado en los últimos años. Los estudios han demostrado que las mujeres periodistas son atacadas en línea significativamente más que sus colegas masculinos, y que las amenazas que enfrentan son altamente sexualizadas, centradas en sus rasgos físicos, etnia o antecedentes culturales, más que en el contenido de su trabajo. Como resultado, estas amenazas tienden a silenciar las voces de las mujeres periodistas y la libertad de expresión al interrumpir el valioso trabajo de los periodistas de investigación. Además de ser blanco de ataques por su trabajo como periodistas, también son blanco de violencia de género.
La cuestión de la seguridad de las mujeres periodistas ocupa un lugar destacado en la Unesco. En colaboración con el Centro Internacional de Periodismo, la Unesco ha lanzado recientemente una encuesta mundial sobre el acoso en línea de mujeres periodistas. La encuesta busca evaluar la magnitud de la violencia en línea dirigida a mujeres periodistas en todo el mundo y ayudar a identificar soluciones al problema. Los resultados de la encuesta se incorporarán a un estudio mundial de la Unesco sobre el acoso en línea de mujeres periodistas que se publicará el próximo año y es parte de un esfuerzo más amplio de la Unesco para abordar este problema, que implica investigación, desarrollo de capacidades y concienciación.
¿Qué mensaje quisiera dejarle a la sociedad en general sobre la importancia de acabar la impunidad contra los periodistas?
El papel de los y las periodistas a la hora de informar al público durante la crisis actual es absolutamente fundamental. La libertad de prensa y la seguridad de los periodistas no deben verse comprometidas. De hecho, especialmente frente a la desinformación, se vuelve más importante, todavía, tener un periodismo libre, independiente y de alta calidad.
¿Qué mensaje hay para los gobernantes que siguen pasando impávidos ante la autocensura de la prensa y que alientan la censura desde sus mandatos?
La Unesco está comprometida con la defensa de la seguridad de los periodistas y la lucha contra la impunidad por los crímenes cometidos contra ellos y agradecemos la colaboración con los Estados Miembros para lograr este mandato tan importante.
Fuente: JINETH BEDOYA LIMA – Subeditora de EL TIEMPO
